jueves, 11 de junio de 2015

Crónica

Buscando una salida encontró un hogar que está por venirse abajo

Irama Freites llegó al mercado de San Martín siendo una joven en busca de libertad

Entre pasillos vacíos y kioscos cerrados a su alrededor, frente a su negocio se encontraba en una silla leyendo el periódico Irama Freites esperando que algo extraordinario sucediera que pudiera robar su atención más que las letras de la prensa.

Irama Freites es una comerciante, de 67 años de edad, que vende ropa deportiva para mujeres y hombres en el mercado de San Martín. Llegó al mercado en el año 1973 porque quiso salir de su casa y dijo: “Yo era ama de casa y mi esposo quería que me quedara pendiente de los niños sin hacer más nada, para ese entonces tenía dos y era una chama que necesitaba ser independiente y por eso me arriesgué”.

Freites tenía una conocida en el mercado que le pasó la información de cómo arrendar un local y con el apoyo de ella y unos ahorros que tenía desde antes de conocer a su esposo adquirió las primeras prendas. Y luego de allí, como mencionó: “Todo se fue dando poco a poco”. Con lágrimas en los ojos agregó: “Mi mamá siempre fue primero que yo y tenía que retribuirle de alguna manera todo lo que hizo por mí; y eso lo hacía dándole la mayoría de todo lo que me ganaba, no podía dejar de hacerlo por un hombre que me quería presa”.

Para ella el mercado es su hogar, desde que llegó siempre tuvo buena relación con todos sus vecinos de puesto y dijo: “Aquí somos una familia que poco a poco se ha ido disolviendo por muchas razones, pero que ahora está por venirse abajo. Donde un momento encontré la salida a la pesadilla que estaba viviendo, hoy, a diario, lo que encuentro son más preocupaciones”. Comentó también que la alcaldía quiere hacerse de los espacios del mercado y fuera de él, tanto para ella como para muchas otras personas mayores que ahí laboran ya no hay oportunidades.

Al salirse de su casa tuvo problemas con su esposo, lo que la llevó a tomar la decisión de divorciarse, luego de esto no se volvió a casar y dijo: “Nada mejor que la libertad y no tener que estar dando explicaciones, tenemos alas para volar no para quedarnos presionados por quien no quiere despegar”.

Hace veinte años su ex esposo murió y aunque no se alegró, lo tomó tranquila porque gracias a él y a su actitud egoísta, logró superarse. En el mercado tuvo buenos momentos de ventas, ingresos y oportunidades que le permitió sacar a sus hijos adelante, que son tres en total y ya todos profesionales, comprar una casa y un carro.

Respecto a su experiencia en el sitio comparó viejos momentos con los actuales y comentó lo siguiente: “Fue excelente, inclusive hasta hace veinte años. Es desde un tiempo para acá que todo ha decaído y a mí me tiene desanimada, no son las mismas ventas ni la misma gente, pero ya no puedo con esta edad correr a otro lado, solo esperar aquí a que algo extraordinario ocurra”. Y continuó diciendo: “Antes se llegaba aquí a las 5am y nos íbamos a las 7pm, hoy en día se llega a las 8am y nos vamos a las 2pm, esto es muestra de que los mercados están evaporándose”.

En el país existen otros mercados con historia que valdrían la pena visitar y descubrir de que están hechos.


Irama Freites buscando una salida encontró un hogar que está por venirse abajo.Tomada por: Katheryn De Abreu.
Irama Freites, comerciante de 67 años de edad, llegó al mercado de San Martín en 1973 en busca de libertad. Tomada por: Katheryn De Abreu.